COMPRÉ EL VOLKSWAGEN DE NETO BRAN: ESTA HA SIDO MI EXPERIENCIA.

Saludos, amigos del foro velmax, mi nombre es Fito Rustrián y hace dos semanas adquirí el vehículo Volkswagen Beetle color rojo, el cual era propiedad del alcalde de Mixco, Ernesto “Neto Bran” Bran. Quisiera contarles sobre mi experiencia con dicho automotor.

Al principio dudé en comprar un auto tan llamativo, pues aunque soy aún joven (31 años) tiendo a ser una persona más bien reservada y de gustos modestos. Pero contaba con unos ahorritos y recordé que mi hermana siempre me ha dicho que debo ser más atrevido y probar cosas diferentes.

Así que traté de no pensar mucho en la jodedera que me iban a tener los colegas del laboratorio y no digamos los chavos del cole (por las mañanas soy maestro de química) – aunque me imaginé que iban a pedirme que se los prestara para ir a dar, como ellos le dicen, un “ride” –. Por la noche llamé al señor Neto y acordamos. Al día siguiente yo le estaba entregando un cheque de caja por la totalidad del  precio e íbamos camino a escriturar “el animalito” (jajá, así es cómo le llamo al carro a veces, por molestar).

El llavero que el señor Neto me entregó venía decorado con una bota vaquera, una bola ocho y un diente de tiburón. Apenado intenté zafar estos ornamentos del aro pero él me dijo “quedátelos, mijo”. Luego, el alcalde colocó su mano sobre mi hombro y susurró “no te digo que te disfrutés el carro, pues estoy seguro que vas a hacerlo”. Creo que nunca olvidaré esas palabras.

Me subí a la cucarachita, acerqué el asiento, me puse el cinturón y coloqué en el reproductor mi disco de Takuya Kuroda, el reconocido trompetista y productor japonés, a quien me gusta escuchar mientras conduzco pues me permite pensar con claridad en las fórmulas y otros asuntos propios de mi profesión. Sin embargo, el reproductor expulsó el disco de inmediato. Tras varios intentos con el mismo resultado, decidí que luego lo resolvería y que por el momento no escucharía música. Media cuadra más adelante, el radio se encendió por sí solo y reprodujo un disco de éxitos de salsa & bachata.

Por alguna razón, el aparato no me dejó apagarlo, cambiar de disco o bajarle volumen. Un poco aturdido por los ritmos caribeños, continué la marcha. Quizá tres kilómetros más adelante se encendió el aire acondicionado, con toda potencia y en dirección a mí. Tal fue la fuerza del aire que arrancó los dos primeros botones de mi camisa Arrow, dejando mi pecho expuesto. Por si fuera poco, la camisa comenzó a apretarse a tal punto que estoy seguro que se redujo a una talla “Small”.

Consideré parar y ponerme una playera que iba en el baúl, pero de pronto mis pies se sentían demasiado cómodos sobre los pedales y mi mano no quería soltar la palanca. Lo único que quería era seguir conduciendo mi Beetle escarlata.

“Aló” dijo una voz, interrumpiendo “Mi Cama Huele a Ti” de Charlie Cruz con Zion & Lennox. Tomé el teléfono. ¡Era Sarahí!

Sarahí da clases a pre-primaria en el cole. Ella es hermosa. Con Sarahí habíamos hablado durante algunos recreos y era mi percepción que en esos breves momentos la pasábamos bien. Siempre había querido preguntarle a Sarahí si le interesaba salir a platicar fuera del cole, pero no me atrevía. De hecho, obtuve su número pues todos los maestros intercambiamos contactos por cuestiones administrativas. Nunca antes habíamos hablado.

La saludé y Sarahí, con tono amable, me dijo que había sido yo quien llamó. Pero yo nunca marqué, mi teléfono iba sobre el asiento del copiloto. A menos que… ¿el carro se conectó al teléfono y marcó específicamente ese contacto? ¿Los carros de ahora pueden hacer eso?

Aún más extraña fue mi reacción. En vez de pedirle disculpas por haber marcado su número por error, la invité a salir. Lo dije sin nervios, directo y conciso. Y Sarahí dijo que sí. Luego me preguntó a dónde me gustaría ir y, cuando estaba a punto de sugerirle ir a comer a Pizza Hut de zona 9, se abrió la guantera revelando en su interior un volante de Latinos Bar en el Hotel Conquistador presentando los viernes al Grupo Daiquiri. A Sarahí le encantó la idea y me dijo “espero que tengás aguante porque yo no me cansó de bailar”.

Durante los últimos doce días hemos salido ocho veces con Sarahí. Este fin de semana estuvimos en el puerto e hicimos el dulce amor en repetidas ocasiones. La más intensa de ellas, dentro del beetle rojo y parqueados bajo una palmera.

Este auto fue una excelente compra.

 

El Espurio