Por Güinston Smith

La población del infierno se ha mostrado muy preocupada por el “destino de desarrollo” que tiene el territorio que habitan, pues dicen que desde que un criollo guatemalteco llegó al lugar y tomó las riendas de la municipalidad auxiliar del lugar las cosas han cambiado mucho.

“Aquí ya estábamos un poco apretados, pero la cosa funcionaba bien, los servicios como las calderas comunales no eran caras y el fuego nunca faltaba, pero ahora ha habido escasez de fuego en las tuberías y el tráfico es terrible. Hace poco nos enteramos que inaugurarán el décimo círculo del infierno y este será exclusivo, con terrenos sobrevalorados, además dicen que el presupuesto con el que se construirá este círculo debió ser menor, que hubo mano de ‘mono'”, expresó un comunitario que no quiso dar su nombre por temor a represalias.

Según detallan, este décimo círculo posee más pasos a desnivel que semáforos y no contiene ni una sola ciclovía, además todas sus aceras son bastante angostas y ninguna tiene acceso universal.